Autorretrato con mono y loro refleja a una Frida Kahlo de aspecto severo, y la atención se centra en sus cejas gruesas, de color negro oscuro y unidas, su rasgo característico. Lleva un collar tradicional mexicano y su cabello está elegantemente atado en trenzas apretadas, revelando su cuello largo y elegante. Detrás de ella hay hojas peludas, una importante confirmación de su amor por el jardín que mantenía en la Casa Azul, donde nació y se crió. El mono y el loro reflejan la gran importancia que le dio a los animales.
Los colores son brillantes y alegres para reflejar su estado emocional en este momento de su vida. El título de la pintura Autorretrato con mono y loro parece tener poco del simbolismo primitivo que muchas de sus otras pinturas.